Hay una forma muy fácil de entender Casa Mare: imaginar dónde llevarías cada conjunto.
Riva es Positano a las doce del mediodía. Ese naranja tierra con soles blancos dibujados a mano pide escaleras con macetas, limoncello y una mesa con vistas al mar Tirreno. Es el conjunto que llevas cuando sabes que el día va a ser largo y bueno

Marea es Menorca en agosto. Ese azul índigo con palmeras en crema tiene algo de las calas escondidas de Ciudadela, de los mercadillos de artesanía y de las tardes que empiezan en el agua y terminan con música en vivo. Es el más versátil de los cuatro y el que más veces te pondrás sin pensarlo demasiado. Para las que quieren color pero sin renunciar a la elegancia.

Mistral es Tarifa al atardecer. Ese estampado de corales, rayas marinas y ocre funciona desde el mercado de la mañana hasta la cena en el chiringuito de siempre. Ideal también para cualquier sitio donde el viento lleve nombre propio y la luz cambie de color tres veces antes de que anochezca.

Isola es Mikonos o Stromboli, según el humor. El fucsia con el estampado de motivos distintos es el más atrevido de los cuatro. El que pide gafas de sol grandes, el pelo al viento y actitud. Para las que no pasan desapercibidas y no tienen ninguna intención de hacerlo.


